Saturday, 19 July 2008

Exploradores polares

Hace 3 días, el 16 de julio, se cumplían 136 años del nacimiento del explorador noruego Roald Amundsen, mundialmente conocido por ser el primero a llegar al Polo Sur durante una épica y finalmente trágica carrera con el inglés Robert Falcon Scott. Yo supe de la historia por primera vez por una canción de Mecano, y quizás por juventud, o por ingenuidad, cuando escuché la canción y averigüé la historia que contaba, se me antojó un poco trasnochada. Esos hombres con un ideal romántico, el de ser los primeros a pisar el Polo Sur, que sacrificaban su vida en medio de desiertos de hielo sin abandonar ni un solo momento su compostura y modales…. No podía entender bien sus motivaciones o su forma de vida.

Abandoné la historia, aparcándola en algún compartimiento de mi memoria bien archivada, hasta que el año pasado viajé a Oslo. Allí visité el museo del Fram, el robusto barco de madera que Amundsen utilizó en su conquista polar. Y fue en el museo donde me encontré con la fotografía que hoy he dibujado. Me cautivó desde un principio. La mirada del noruego, que a primera vista parece cansada, para después revelarse dura, casi desafiante. Su rostro curtido. El fondo oscuro, negro, como el alma de la Antártica.
He leído después sobre él, sobre las exploraciones polares. He conocido viejas historias plagadas de nombres que no había oído antes: Ernest Shackleton, Harald Sverdrup, o Fridtjof Nansen. Hombres que eran capaces de, pese a estar muriendo, cargarse con hasta 14 kilos de muestras geológicas (como hicieron los miembros de la expedición inglesa). Hombres como Amundsen, que pese a no hablarse con el capitán de dirigible Umberto Nobile y estar públicamente enfrentados, cogió su avión a los 56 años para ir a rescatar al italiano que había estrellado su dirigible en el hielo del continente helado. Amundsen murió en ese rescate y su cuerpo no fue nunca encontrado. No sabría decir bien porqué, pero mi forma de leer esos actos ha cambiado, y me parece entender mejor sus ansias de hacer algo que les superase, o de vivir acorde a unos principios en los que creían realmente.

Acabo este post con el último verso del poema Ulysses, de Tennyson, verso que inscribieron los miembros de la partida de relevo de la expedición de Scott en una gran cruz de madera en el sitio donde encontraron los cuerpos de los expedicionarios muertos: To strive, to seek, to find, and not to yield (Luchar, buscar, encontrar y no rendirse jamás)

8 comments:

Oderfla said...

Precioso, Marta: el dibujo, el artículo (post) y la historia que cuentas. Tu sensibilidad ha llenado (otra vez) la pantalla de mi ordenador de gotitas de rocío.

A ver, poema instantáneo:

Morir luchando
es vivir luchando.
Vivir luchando es vivir.
Vivir es intentar no morir
e intentar no morir es luchar;
así que luchar es vivir.

Otro:

La vida sin exploración
es un gato sin ratón
un suspiro sin pasión
un cuadro sin intención
un poema sin dirección.

Mira que normalmente soy un bufón (y lo bien que me lo paso) pero llego a tu blog y me cuadro. Será que eres pintora.

¡Saludos!

Vivir Soñando said...

Precioso post (como siempre...) Tambien yo llegué al explorador a través de Mecano...y me llevó a querer sabe un poquito más de su vida.

Me pareces una mujer increiblemente culta y polifacética, pues todas las artes las dominas con soltura y siempre es un placer pasarme por tu casa.
Serás de ahora en adelante "la da vinci" del siglo 21...

Muchas gracias por visitarme y ser tan cariñosa SIEMPRE conmigo.

Estaré entrando de vez en cuando durante ese verano, pero no de forma continuada, he decidido tomar un poco más el sol que el reflejo de la pantalla de mi portatil este verano.

Un abrazo Marta.

Violette said...

Qué interesante siempre venir a tu blog Marta! yo también conocí la historia por la canción de Mecano. (jejej, ya no se hacen canciones como las de antes....) y en su día ´también leí algo sobre estas expediciones... siempre he sentido cierta curiosidad por estos hombres que abandonaban sus hogares, en ocasiones sus vidas relajadas para adentrarse en mundos desconocidos, la mayor parte de las veces por años, sin saber si volverían, ni cuando, ni como.... en este sentido es una pena el desarrollo tecnologico, que nos ha enseñado el planeta en toda su extensión, sin dejar ningún recóndito paraje por descubrir.

Mis felicitaciones por tu escrito. Un besote!

Marta Montoliu said...

Hola a los tres,
Que bonito recibir vuestros comentarios... me alegran el día. A veces te preguntas si lo que haces tan sólo es para ti, porque tienes esa inquietud dentro de querer expresar tantas cosas... entonces lees a gente como vosotros, artistas de las palabras, personas sensibles, inquietas.. y te alegras de poder compartirlo con ellos. Gracias!!!

FESADI said...

Te devuelvo tu visita a mi niebla en el alma, y también los elogios. Pero no como el amante desengañado devuelve las cartas de la amada infiel, sino como quien no cree merecer algo descubre que quien se lo da lo merece igual o más que él.

Me ha gustado mucho este post. El verso de Tennyson simplemente refleja el estado en el que algunos nos encontramos, de búsqueda incansable, perpetua, hasta el final...

Besos

Anonymous said...

No sé que mueve a un hombre a hacer eso pero. Vivió acorde con el mismo, haciendo lo que su corazón creía correcto y claro está, viviendo plenamente y estando satisfecho con el mismo.

Saludos

Vin

Anonymous said...

por cierto el poema es genial, me gusta porque es corto y contundente, creo que las cosas importantes se dicen con pocas palabras o palabras poco rebuscadas,

saludos

ah ya he vuelto a escribir!

Vin

Anonymous said...

tomo nota de un post de budismo, con lo que has leído, supongo que sabrás que contra menos se hable y se piense mejor, las experiencias son lo que cuentan y hacer las cosas al 100% pero algo haré : )

Saludos

vin